Lavar la ropa fuera de casa es una práctica cada vez más extendida, especialmente en ciertos grupos de población como estudiantes o singles. Para ello, han aparecido en nuestras ciudades establecimientos de lavandería de monedas o lavandería de autolavado, donde puedes hacer el lavado de forma independiente mediante máquinas de lavado y secado. Las lavanderías de autoservicio posibilitan lavar y secar tu ropa sin tener una lavadora y secadora en casa. Cuentan con mesas de plegado y áreas de espera para pasar el rato mientras la maquinaria hace el trabajo.
En estos establecimientos podrás seleccionar las máquinas que desees, entre diferentes tamaños y capacidades. Al preparar tu ropa para acudir a estas lavanderías debes clasificarla según el tipo de tela y el color. No olvides vaciar los bolsillos y retirar objetos que hayan quedado olvidados.
Una vez ante la máquina escogida debes cargar la ropa y añadir detergente. El uso de la máquina suele se mediante monedas o fichas e incluso se pueden hacer los pagos con tarjeta.
Selecciona el ciclo de lavado correcto según se trate de ropa delicada, de cama, algodón, u otras.
Al finalizar el lavado, es habitual la ropa mojada a una secadora adecuada a sus características, pagando por el tiempo programado. Es conveniente supervisar la ropa mientras se seca para que no haya un exceso de secado y evitar las arrugas.
Antes de irte recuerda limpiar cualquier resto de detergente o pelusa para que los usuarios que te siguen la encuentren a punto para iniciar el proceso y llevarse a casa la ropa lavada y seca.